10 consejos para sobrevivir al puerperio

8/ 1/19

¡Por fin estás en casa con tu tan esperado bebé! ¿Y ahora? Así como del embarazo se habla mucho, de esta etapa que te toca atravesar se dice poco y nada. Y es que, aún cuando esperabas que fuera un momento idílico de amor familiar y de descubrimiento de la maternidad, el postparto no es para nada sencillo, ni siquiera si ya has tenido otros hijos antes. Por eso aquí te ofrecemos estas sugerencias para que todo resulte más apacible… dentro de lo que cabe esperar para un momento de cambios tan profundos.

1. Dale tiempo al tiempo

Capaz las abuelas te lo hayan mencionado como la “cuarentena”. El puerperio es una etapa que abarca desde el momento en que tu hijo nace hasta que tu cuerpo se recupera similar a como era antes de que quedaras embarazada. Su duración estimada es entre 6 y 8 semanas. Tras este plazo, lo óptimo sería que lactar ya no te significara una molestia, que tu cuerpo se haya repuesto del parto o de la cesárea y sobre todo, que emocionalmente ya no te encuentres tan excedida y que puedas manejar mejor el cansancio. Por supuesto que cada mujer y cada parto son diferentes y algunos cambios llevan más tiempo que otros.

2. Recibe la atención médica indicada

El embarazo ha significado una transformación profunda y bastante abrupta de tu organismo. No puedes esperar que todo vuelva a la normalidad, tras nueve meses, en una semana. Y por más que dar a luz sea bello, natural y que nuestro cuerpo esté preparado para traer una nueva vida al mundo, también puede haber complicaciones. Por eso es crucial recibir los correspondientes cuidados médicos postnatales que indica la Organización Mundial de la Salud. Incluso si optas por un parto domiciliario, tanto tú como el niño deberían ser controlados por médicos antes de que pasen 24 horas. Y si tu bebé nace en un hospital o clínica, no deberías irte de las instalaciones antes de ese término. Recuerda acudir a controles tres días después del parto, otro entre 10 y 15 días después, y un tercero a las seis semanas en el que, si todo sale bien, te darán de alta.

3. Ármate de una buena red 

Quizás antes de parir hayas sido una de esas mujeres superpoderosas que hacen de todo. Trabajan, cocinan, hacen las compras, cuidan de la casa y llegan a tiempo para su clase de spinning. ¡Es muy peligroso pretender ser así siendo madre! Deberás aceptar que ya no puedes con todo, que hay mucho que escapa a tu control, y saber pedir ayuda. Es conveniente que cuentes con más personas aparte de tu pareja –y más aún si no tienes pareja. Pueden ser tus padres, tus suegros, hermanos, una amiga de confianza, o incluso puedes recurrir a los servicios de una doula. Ellos te ayudarán a que toda tu disponibilidad esté al servicio de tu bebé, y de recuperarte tú misma.

4. Aprende a sobrellevar las molestias más comunes

Durante el embarazo, incluye estos elementos en tu lista de compras: apósitos postparto, pañales para adultos, desinfectante. No es tan divertido como elegir ropita para bebé, pero has de saber que hay determinadas incomodidades que deberás soportar. Los primeros días tendrás un sangrado (que se conoce como loquios) similar a la menstruación, pero más abundante. Debe ir disminuyendo con el correr de los días, pero si no lo hace, o si aparecen picazón o malos olores, es motivo para acudir a urgencias. También conocerás los entuertos, dolores parecidos a las contracciones (no te asustes ¡son mucho más soportables!) que aparecen al volver el útero a su tamaño habitual. Para sobrellevarlos puedes tomar analgésicos que te recete tu médico. Con respecto a los pañales… bueno, no necesariamente te toque usarlos, pero si después del parto padeces incontinencia urinaria, te tranquilizará saber que tiene solución: cuando pase la cuarentena podrás hacer una reeducación del suelo pélvico para fortalecer la zona. 

5. Cuida de tus cicatrices

Aún el más bello de los partos naturales deja abierta en el útero una herida que no debe infectarse. Por eso, hasta que los loquios no hayan desaparecido por completo (señal de que los tejidos han cicatrizado) no debes utilizar tampones, mantener relaciones sexuales ni darte baños de inmersión. Y las cicatrices externas, como los puntos de un desgarro vaginal o una episiotomía, o en el caso de una cesárea, es primordial conservarlas limpias y secas. Utiliza solo ropa de algodón y procura que se sequen al aire.

6. ¡Siéntate a comer! 

Es posible que te cueste aceptar tu nueva figura postparto: ya no tienes el encanto de la barriga de embarazada, pero estás lejos de haber recuperado tu cuerpo de siempre. Ten paciencia, quiérete como eres ahora, considera que en tu cuerpo están las huellas de haber traído a tu bebé al mundo. Ya habrá tiempo de empezar un régimen para adelgazar. Ahora, sobre todo si estás lactando, es momento de comer saludable, con alimentos variados y ricos en hierro. Siéntate a comer cuando te sientas hambrienta, y bebe líquido en abundancia. Aquí de nuevo sacamos a colación la importancia de una red emocional, que alguien pueda ayudarte y tomar en brazos al bebé para permitir que comas como es debido.

7. Empoderando a papá

Uno de los principales retos durante el postparto es aprender a sobrellevar la falta de sueño: los bebés recién nacidos se despiertan y necesitan lactar mínimamente cada tres horas, y no conocen de horarios. Tanto les da que sean las 9 de la mañana como las 3 de la madrugada. Y para poder recuperarte, ¡necesitas descansar! Cuando tu bebé esté dormido, procura hacerlo tú también: pasarán varios meses hasta que logres dormir una noche de corrido, pero puedes paliar el cansancio si te acuestas un rato durante el día. Por eso, durante esas semanas, lo único que deberías hacer es cuidar a tu hijo y a ti misma –alimentación, higiene, reposo. Es fundamental que de todo lo demás se ocupe tu pareja: hacer las compras, limpiar, atender (o filtrar) a las visitas, preparar alimentos, etc. Y ya que hablamos del papá de tu hijo, sería óptimo que converses con él si sientes que aún no estás lista para retomar las relaciones amorosas aún cuando el médico les haya dado “el visto bueno”.

8. Acepta los cambios de humor

Casi todas las mujeres experimentan algún tipo de vaivén emocional durante el puerperio, debido a los reajustes hormonales así como a la nueva realidad que te toca vivir: hacerte cargo de un bebé completamente indefenso que te demanda día y noche. Estos cambios en el estado de ánimo se llaman baby-blues y suelen pasar después de un par de semanas. Tan solo puedes hacer una cosa: ¡acéptalos!

9. Reconoce los síntomas de depresión postparto

En cambio, la depresión postparto es una verdadera enfermedad que se prolonga en el tiempo (por más de 15 días) y en la cual el sentimiento de desánimo es tan fuerte que te impide continuar con tu vida cotidiana. Muchas fuentes, como la NCBI, señalan estos posibles signos como señales de alerta:

  • Te sientes triste o muy irritable constantemente.
  • Pierdes interés por actividades que antes te gustaban.
  • Experimentas un sentimiento de negatividad, desasosiego o culpa hacia tu bebé.
  • Padeces determinados síntomas como dolor corporal, palpitaciones, adormecimientos, etc. sin causa médica aparente.

Una nueva mamá puede sufrir la soledad, así que no te aísles, aún cuando los pediatras te restrinjan las visitas. Si con el transcurso de las semanas observas estos síntomas, no lo dudes y solicita ayuda de inmediato. Recuerda que la depresión postparto es una condición médica que necesita tratamiento. No esperes para buscarlo.

10. Apóyate en la crianza con apego

Determinadas prácticas pueden hacerte tu puerperio algo más fácil de sobrellevar. Por ejemplo, dormir con tu bebé (para lo cual resulta muy práctico un moisés de colecho) te hará más sencillo sostener la lactancia por las noches y volver a conciliar el sueño más rápido. También el porteo con un fular puede ayudarte para reducir las posibilidades de depresión postparto al generarte corrientes de oxitocina, conocida como la hormona del amor. Pero claro, estas recomendaciones no necesariamente se aplican a todas las mamás: ¡no te agobies! Tal vez prefieras que sea tu pareja quien portee, o te sientas más cómoda llevando al bebé en un coche. O quizá, aunque tengas claro que la lactancia a demanda es lo ideal hasta que el pequeño tenga seis meses, encuentres que te resulta agotadora: es preferible una mamá emocionalmente estable que da tetero, que una mamá que se desgasta lactando.

Finalmente, recuerda el consejo más importante: procura tomarte las cosas con sentido del humor, no te resistas a este proceso normal de adaptación –tanto de tu hijo al mundo, como de tú a tu hijo. Y recuerda que hasta los períodos más difíciles, en algún momento se terminan.

 

Por Mariana del Rosal, julio de 2019

Lee más sobre el Puerperio en el artículo "Se puede disfrutar del puerperio", también de Mariana.

 

Fuentes: 

https://www.stanfordchildrens.org/en/topic/default?id=the-new-mother---taking-care-of-yourself-after-birth-90-P02693  

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK304191/ 

https://www.todaysparent.com/baby/postpartum-care/everything-you-need-to-know-about-taking-care-of-your-postpartum-body/ 

https://www.who.int/maternal_child_adolescent/publications/WHO-MCA-PNC-2014-Briefer_A4.pdf 

https://www.elpais.com.co/colombia/diez-consejos-basicos-para-visitar-a-un-bebe-recien-nacido.html

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