Dejar el pañal: Claves para una Transición Amorosa

Dejar el pañal: Claves para una Transición Amorosa

7/ 6/19

Dejar el pañal es un hito muy importante en la vida de un niño pequeño. Para muchos, marca el final de la etapa de bebés ya que les aporta independencia y libertad de movimientos. Para nosotros los padres, pasar a hacer uso de una vasenilla puede ser un alivio en cuanto al coste económico que representan los pañales (en especial los desechables), pero también un desafío el reconocer las señales de que el niño está listo y ayudarlo a adquirir este nuevo aprendizaje.


¿A qué edad empezar?

El momento ideal para dejar el pañal depende de la madurez del niño, y no de su edad cronológica. Mientras que algunos pequeños muestran señales de estar físicamente preparados alrededor del año y medio, algunos niños no lo consiguen hasta los tres años. Pero además, todo depende de qué consideremos como control de esfínteres: ¿pretendemos que un niño simplemente no use más pañales? ¿O que adquiera la autonomía como para ir al baño por sí solo cuando lo necesite? 

En el primer caso, tal vez te sorprenda saber que en algunas culturas (como en China o en Kenia) algunos padres entrenan a los bebés desde los ¡tres meses! Por supuesto que a esta edad ningún bebé puede avisar cuando necesita la vasenilla, pero el “entrenamiento” consiste en prestar atención a las expresiones faciales y los gestos del bebé al defecar, y observar la frecuencia con la que orina, para así acostumbrarse a determinados intervalos a abrirle la ropa y dejar que orine o defeque libremente, mientras la madre o el padre hacen un silbido u otro sonido característico. Poco a poco, el bebé tiende a asociar la micción con dicho sonido, y pronto se puede ayudarlos a hacer pipí o popó cada determinado intervalo. ¡Estos bebés directamente se saltean los pañales!

Ahora, para que un niño verdaderamente esté en condiciones de controlar sus esfínteres y “aguantar” hasta llegar al baño, se tienen que dar determinadas condiciones, tanto físicas como cognitivas. Algunas familias –sobre todo en culturas como la norteamericana y en países europeos- prefieren esperar estas señales para comenzar el entrenamiento para dejar el pañal. La buena noticia es que cuando un niño verdaderamente está preparado para el proceso, este lleva mucho menos tiempo. 


Señales de que está listo

Por un lado, hay signos de maduración física, como por ejemplo que el niño pueda caminar hasta el baño, que pueda mantenerse seco por dos o más horas, y que sea capaz de subirse y bajarse la ropa (o los pañales de entrenamiento). Por otro lado, también hay señales madurativas: el niño reconoce cuando está mojado o sucio, avisa cuando ha hecho o está por hacer, muestra interés por ir al baño “como los mayores”, y está dispuesto a seguir indicaciones.

Conviene comenzar el entrenamiento cuando el niño esté sano, tranquilo y bien dispuesto. No se recomienda hacer coincidir el aprendizaje con una etapa de muchos cambios, como empezar la guardería, una mudanza, o el nacimiento de un hermanito.


Trucos para ayudarlo en la transición

Más allá de la disposición del niño, es importante que nosotros los adultos estemos preparados para esta etapa. Aún mucho antes de quitarle los pañales, hay muchas cosas que pueden hacer los padres, como enseñar a un niño a ir al baño cuando tenga ganas de hacer pipí o popó (incluso si lo sigue haciendo en el pañal, para que asocie el lugar con el proceso fisiológico). Algunas vasenillas son muy similares al inodoro de los mayores y otras lo adaptan al tamaño del niño. 

Cuando hayas decidido que llegó el momento de comenzar el aprendizaje, compra una vasenilla y deja que tu niño se familiarice con ella: invítalo a sentarse (con ropa y con pañal puesto) y a quedarse un rato, ya sea jugando o mirando libros. Los cuentos sobre dejar el pañal también son de mucha ayuda para que el pequeño comprenda lo que se espera de él. También podemos dejar que nuestro hijo nos acompañe cuando nosotros mismos tengamos que orinar: ¡librarse de los escrúpulos ayudará a que el niño lo vea como normal y divertido!

Invítalo a sentarse en la vasenilla cada dos horas (te recomendamos usar una alarma), para que se acostumbre a hacer allí sus necesidades. Una vez que este proceso lleve dos semanas, puedes sacarle los pañales y colocarle ropa interior, cosa que a la mayoría de los niños les resulta muy motivador. Eso sí: si tu hijo avisa cuándo está por hacer pipí o popó, llévalo de inmediato al baño y siéntalo en la vasenilla. ¡Cuando es pequeño no puede esperar! Y, por supuesto, felicítalo por cada uno de sus logros. ¡Nada tan importante como el refuerzo positivo!


Los accidentes ocurren

Parte del proceso de cómo enseñar a un niño a ir al baño es aceptar que no siempre lo logrará. Aún el niño mejor predispuesto puede no llegar a tiempo y tener accidentes. Como padres, debemos estar preparados para afrontar esta situación: llevar una muda de ropa extra en la pañalera cuando salimos de paseo, por ejemplo, y aprender a corregir sin regañar. Si tu hijo moja su ropa interior no debes humillarlo ni regañarlo. Pero tampoco lo minimices, no le digas “no pasa nada”, sino “lo olvidaste esta vez, la próxima recuerda que el pipí y el popó se hacen en la vasenilla”. Después límpialo y no le des mayor importancia al asunto.


Ropa interior de día, ¿pañales de noche?

El control de esfínteres durante el día, de acuerdo con expertos como los de Mayo Clinic,  se adquiere antes que durante la noche. ¡A veces puede haber hasta un año de diferencia entre uno y otro aprendizaje! Por eso, muchos niños de dos años logran permanecer secos y usar la vasenilla, pero siguen durmiendo con pañales. Y aunque la mayoría de los niños adquieren este control nocturno entre los 3 y los 5 años, todavía algunos niños tienen accidentes pasada esta edad. Por eso, si tu hijo aún está en proceso de controlar las micciones nocturnas, ayúdate con cobertores para el colchón y pañales de entrenamiento para usar de noche.


La paciencia, el buen humor y, por supuesto, la comprensión y el cariño son las mejores herramientas que los padres podemos proporcionar a nuestros hijos durante esta etapa tan significativa de su crecimiento. Recuerda prestar atención a las señales de tu hijo, y antes de lo que esperas, podrán decirle “adiós” a los pañales. ¡Muchos éxitos!


Por Mariana del Rosal, julio de 2019 en colaboración con Locosbajitos.co

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