Consejos para que la Lactancia Materna No sea Dolorosa

Consejos para que la Lactancia Materna No sea Dolorosa

5/16/19

Todos los pediatras afirman, a tono con las recomendaciones de la OMS, que la lactancia materna debe ser exclusiva los primeros seis meses, y que lo ideal es lactar hasta los dos años por lo menos. Pero ¿qué pasa cuando la lactancia se convierte en un sufrimiento para la mamá? ¿Es posible solucionar los problemas al lactar? ¡Claro que sí! Aquí enumeramos algunas de las dificultades a las que puedes enfrentarte, y te damos consejos para superar estos retos.


¡Dar el pecho no siempre es fácil!


Antes de tener a nuestro hijo, todas hemos visto un bebé en el pecho de su madre y pensado lo bonito y natural que se veía, ¿a que sí? Y sin embargo, nace el bebé y empiezan los problemas: que el agarre no es bueno, que la leche tarda en subir, que el bebé demanda constantemente, que no aumenta de peso como lo esperábamos…


Aún cuando el bebé se está alimentando bien (gana peso, hace deposiciones con regularidad, se ve satisfecho y tranquilo), tampoco para las mujeres la lactancia resulta siempre sencilla: los pechos pueden doler, nos pasamos el día con el niño en brazos, el llanto de nuestro hijo nos despierta constantemente de noche, y cuando volvemos a trabajar debemos dedicar mucho tiempo a extraernos para mantener el banco de leche.


Las grietas en los pezones


En la época de nuestras madres, se aconsejaba a las mujeres embarazadas que “prepararan los pezones”, ya sea con masajes, o bien exponiendo la piel al sol. Hoy se sabe que hay mucho de mito en estas técnicas, que los pezones agrietados suelen deberse a una prendida deficiente del bebé, y que lo que se debe hacer es corregir este agarre. La forma adecuada es con todo el pezón y buena parte de la areola dentro de la boquita del niño. Su barbilla debe hacer contacto con tu pecho, su barriguita contra tu cuerpo, y los labios deben estar hacia fuera, como una “boca de pez”. Una puericultora, una enfermera u otra asesora de lactancia será la persona idónea para ayudarte a hacerlo. Mientras tanto, prueba cambiando la posición del bebé al momento de ponerlo al pecho.


Recuerda que los pezones agrietados no duran para siempre: en general esta molestia aparece durante las primeras semanas del bebé, más tarde el niño adquiere la técnica correcta para prenderse, y lactar deja de dolerte. Mientras tengas las grietas, la mejor manera de tratar los pezones lastimados es con el ungüento de Motherlove, o los pads de gel para refrescar y desinflamar los pezones doloridos. Sin embargo si no tienes estos productos a tu alcance en el momento, puedes usar la propia leche materna, tal como lo aconseja UNICEF: colocar unas gotas de leche en el pezón cuando el bebé ha acabado su toma, y en lo posible dejar los pechos al aire.


Taponamiento de conductos, perlas de lactancia y mastitis


Si uno de tus pechos se congestiona (se endurece), se pone rojo, duele al tacto o se siente caliente, es posible que sufras una mastitis. La inflamación del tejido mamario se produce, por lo general, cuando la leche materna obstruye un conducto, la acumulación de leche sin salida del seno causa inflamación y puede llevar a infección con fiebre o escalofríos. De llegar a la mastitis, esta necesita tratamiento médico. La infección se combate con antibióticos, y el dolor puede tratarse aplicando compresas –alternando frío y calor. ¡No te desanimes! Puedes seguir amamantando durante el tratamiento –y es conveniente hacerlo, además.


Pero antes de llegar a esta condición crítica es posible que percibas taponamientos y perlas de lactancia que pueden tratarse en casa con masajeadores de senos, que ayudan a aliviar la congestión. Si tus senos se inflaman con facilidad pueden serte de utilidad las pastillas de probióticos, que levantan tus defensas y servirán para disminuir la frecuencia de estas molestias.


Otros consejos para prevenir o aliviar la mastitis incluyen beber mucho líquido, amamantar al bebé con más frecuencia, asegurándose de que vacíe todo el pecho antes de cambiarlo, y usar brassiers para la lactancia que no te compriman demasiado.


El chorro traicionero


Una molestia menor si la comparamos con la mastitis, pero que puede generarnos incomodidad, está en la pérdida de leche que puede ocurrir en cualquier momento del día. ¡Puede hacerte pasar un mal momento si se te empapa la camisa antes de una reunión de trabajo! Por fortuna, existen discos absorbentes que puedes colocar dentro del sujetador. Otra manera de evitar que tus pechos pierdan leche materna es extrayendo regularmente la misma con un extractor de leche, y almacenándola después.


¡Quiero dormir!

El bebé está creciendo bien y la lactancia materna está establecida. Pues bien, tienes a tu hijo prendido al pecho durante todo el día… y también de noche, pues el pequeño no conoce de horarios. En primer lugar, haz de saber que esto es normal. No es que no tengas suficiente leche, sino que el estómago de tu hijo es muy pequeño, y la leche materna se digiere muy rápido. En segundo lugar, tal vez no puedas evitar la toma nocturna durante muchos meses, pero puedes optar por soluciones para descansar un poco mejor: a algunas familias les funciona el colecho con el bebé, ya que puedes lactar acostada, casi sin despertarte, y tu bebé al sentirte cerca se despertará menos demandando tu presencia. Otras familias optan porque el papá se encargue de alimentar al bebé durante la noche con la leche materna que se ha extraído la mamá, creando rutinas que ayudan a fortalecer el vínculo entre papá y bebé mientras la mamá descansa.

Vínculo de padre e hijo

¿Y si no tengo leche?


Es difícil controlar la producción de leche materna porque no podemos apreciar el caudal que efectivamente fluye, ni siquiera al extraernos pues ningún extractor logra replicar la extracción que hace el bebé al pecho. Algunas mujeres se angustian porque su bebé demanda el pecho constantemente y creen por eso que no están produciendo suficiente leche. Sin embargo, el cuerpo de la mujer está diseñado para producir leche en la cantidad que requiere su hijo(a), y el llanto del niño ó su deseo constante de alimentarse puede tratarse de brotes de crecimiento del niño, necesidad de cercanía física con la madre más que de alimento, baja ingesta de leche por problemas en el agarre (ojo a esto mamás, no es lo mismo que baja producción), coincidir con una época de stress de la mamá que haya bajado la producción (la parte emocional está muy ligada a la producción de leche), entre otros.

Generalmente no se trata de problemas físicos en la mamá que impidan la producción de leche. Una consultora de lactancia podrá asesorarte en cómo mejorar la técnica de lactancia y extracción para aumentar la producción. Podrías también tomar suplementos que contengan galactagogos naturales, y te ayudan a aumentar y mantener la producción de leche. Si el problema ó tu preocupación persisten, puedes consultar a tu ginecólogo(a) para chequear si algún tema hormonal postparto te está afectando la producción.


Por otro lado, es importante que bebas abundante líquido y te alimentes muy bien para mantener la producción sin debilitarte y asegurar que los nutrientes que requiere tu hijo estén presentes en abundancia en tu torrente sanguíneo, por ende, en la leche que produces. Pero sin dudas, el consejo más importante es que la lactancia ha de ser a demanda: pon el bebé al pecho cada vez que lo requiera, ¡olvídate del reloj! Cuanto más estímulo reciban tus pechos, más leche producirás.



En realidad, el principal problema con el que debemos lidiar es la presión social que existe en nuestra cultura sobre el tema, que nos hace creer que lactar debe ser algo que nos salga natural y perfecto desde el inicio. Si aceptamos que también en la lactancia materna hay retos y dificultades que con paciencia pueden superarse, si abrazamos la idea de ser la mejor mamá posible (y no una madre perfecta) estaremos mejor preparadas para sobrellevar las dificultades que puedan surgir.


Escrito por Mariana del Rosal en colaboración con Locosbajitos.co, Mayo de 2019

Comunidad de Mamás Locosbajitos.co

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