Lactancia materna: Un destete respetuoso contigo y tu bebé.

8/19/19

Un tema del que poco se habla y que puede generar polémica. Ahora que todo el mundo parece tener opiniones sobre la lactancia materna y se ha vuelto un tema hasta de moda, ¿cómo pedir consejos cuando queremos destetar a nuestro hijo sin sentirnos juzgadas? Si es tu caso, no te preocupes. Aquí compartiremos algunas reflexiones y consejos que pueden ayudarte en esta etapa que, como tantas otras, también forma parte del crecimiento de los niños y del paso del tiempo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de destete?

Hablamos de destete para referirnos al final de la lactancia materna, ya sea en los niños humanos como en otros mamíferos. Dicho sea de paso, es uno de esos procesos que pueden incomodar porque se relaciona con nuestra existencia más biológica, más animal en el mejor sentido de la palabra, y que choca, por lo tanto con preconceptos y construcciones sociales. No debería extrañarnos: con lactar pasa lo mismo.

El destete de un niño comienza, en realidad, en cuanto se empieza a alternar la lactancia materna con algún otro tipo de alimentación, en general la alimentación complementaria se introduce a los seis meses, así que un bebé de esa edad ya está empezando con el proceso (por más que en la práctica siga lactando durante varios meses ó hasta años). El destete finaliza cuando el niño ya no toma leche materna y obtiene todos sus nutrientes de otros alimentos. No existe una edad indicada por la pediatría para destetar, aunque no está de más recordar que la OMS recomienda mantener la lactancia materna durante al menos los primeros dos años, la recomendación general es prolongarla todo el tiempo que el niño y su madre lo deseen. 

¿Qué tipos de destete existen?

Que el destete sea un proceso más sencillo o que cueste mucho depende de diversos factores, entre ellos, las circunstancias en las que se produce. No todos los destetes son iguales, ya que existen muy diferentes motivos para destetar a un bebé o un niño. Eulália Torras, asesora de lactancia de ALBA, habla de distintos tipos de destete. 

Para empezar, está el destete forzoso, aquel que se produce cuando por motivos de fuerza mayor (una enfermedad, distancia física prolongada entre la madre y el niño, etc.) se hace imposible seguir dando el pecho. Es una situación muy dura tanto para la madre como para el niño y requiere de mucho apoyo. 

Después está el destete voluntario, que seguramente sea el que te toque atravesar si estás leyendo este artículo. Lo ideal sería que siempre se produjera de manera mutua, pero no suele ser así. A veces, la voluntad de destetarse es del propio niño, quien –bien paulatinamente ó, bien de un día para el otro- pierde interés por la lactancia materna. En algunos casos, un nuevo embarazo puede producir en el niño el destete debido a los cambios en el sabor y la composición de la leche –aunque también existe la que se conoce como lactancia en tándem, que consiste en lactar a dos hijos de diferentes edades al mismo tiempo. Y otras veces, la que quiere destetar es la propia madre. Si es tu caso, tendrás tus motivos que desde ya, son perfectamente válidos. 

Por otro lado, se habla de destete parcial para diferenciarlo del destete total. Es el caso de mujeres que deciden seguir con la lactancia materna durante el día porque todavía se sientes cómodas dando el pecho, pero no lactar más por la noche. La ayuda de papá resulta fundamental en estos casos para calmar y contener al niño hasta que este comprenda que puede dormirse tranquilo sin necesidad de la teta.

¿De verdad quiero destetar?

Antes de comenzar el proceso de destete, vale preguntarse por las razones que tenemos para hacerlo. Tómate tu tiempo para pensar si en serio quieres hacerlo, y no que estés decidiendo destetar porque la lactancia materna te duele, porque estás cansada de que te critiquen por seguir lactando a un niño de uno, dos o mástres años, porque te angustia regresar al trabajo, porque no cuentas con suficiente apoyo por parte de tu pareja, etc. Insistimos: todas las razones que puedas tener son válidas, pero lo importante es que sean tus motivos personales y que seas tú la que está convencida de querer destetar a tu hijo.

¿Cuándo debo y cuándo no debo destetar?

Recordamos lo que dijimos más arriba: no hay una edad forzosa en la que debas destetar a tu hijo. La edad del destete varía por motivos culturales, y puede prolongarse variosmuchos años sin que esto acarree consecuencias negativas ni para ti ni para tu hijo. Un destete natural puede producirse entre los trescuatro y los siete años de vida del niño. Pero tarde o temprano, todas las lactancias llegan a su fin. En todo caso, sí debes destetar si tú no te sientes más cómoda lactando, si ha dejado de ser un placer para convertirse en una obligación, en algo que te llena de culpas, etc. Como sostiene la consultora de crianza española Miriam Tirado, cada vez que dos cuerpos entran en contacto, en un contacto tan íntimo, además, es fundamental que prime el consentimiento por ambas partes. Y el placer de lactar debería ir en las dos direcciones: si ya no es tu caso, si ya no tienes ganas de seguir dando el pecho, esto es legítimo. Y deberías actuar en consecuencia. 

Por otro lado, sí hay determinados momentos muy específicos en los que conviene postergar la decisión de destetar. La Mayo Clinic habla de tres en particular:

  • En medio de un cambio grande, como tu vuelta al trabajo o una mudanza, si el niño acaba de cambiar de niñera o comenzado a ir a la guardería.
  • Cuando el niño está cursando alguna enfermedad, o siente muchas molestias por la dentición.
  • Si tú o tu marido tienen antecedentes de alergia conviene esperar en la medida de lo posible hasta que el bebé cumpla un año, ya que está comprobado que la lactancia materna hasta ese momento previene la aparición de futuras alergias en el niño.

Algunos consejos que pueden ser contraproducentes

Así como todos opinan sobre si colecho sí o no, sobre si debes alimentar con papillas o seguir el método BLW, también escucharás toda clase de consejos y recomendaciones sobre el destete. Algunos de ellos son incluso perjudiciales para el proceso y podrían hacer que tu niño se muestre aún más reticente a dejar de lactar. Por ejemplo, negarle el pecho cuando te lo pida: solo se pondrá más y más insistente. 

Tampoco deberías cortar la lactancia materna de un día para el otro: a no ser que se trate de un destete forzoso (como ya explicamos), lo mejor es que sea un proceso gradual para evitar tanto herir los sentimientos de tu hijo como sufrir molestias en tus senos. Finalmente, no caigas en la tentación de engañar al niño poniendo pimienta u otro sabor desagradable en tus pezones: es un truco que podría funcionar, pero dejará en el pequeño un mal recuerdo de lo que hasta ahora ha sido un proceso feliz y amoroso y no queremos que ocurra eso.

Entonces, ¿hay recomendaciones para un destete respetuoso?

Claro que sí, y si has leído hasta aquí debe ser lo que has venido a buscar. Aquí van:

  • Procura ir reduciendo gradualmente las tomas, sustituyéndolas por algún alimento o bebida. Esto es más fácil de hacer con la lactancia materna durante el día, aprovechando el momento de las comidas. Una vez que el niño ya no lacte antes (o después) del almuerzo, por ejemplo, espera unos días y sustituye otra toma.
  • No ofrezcas, pero tampoco niegues. Explicamos que negarle el pecho a tu hijo puede volverlo aún más dependiente. Es preferible optar por distraerlo, jugar con él, hacerle muchos mimoscariños, etc. Si aún así quiere lactar, no se lo impidas. En general, la distracción y la sustitución son los mecanismos más apropiados para el destete gradual.
  • Anticípate a los momentos y horarios en los que suele lactar, y ofrece algo atractivo, como leerle un cuento, jugar con él, salir a dar un paseo, etc.
  • Durante esta etapa es normal que un niño se sienta enojado o frustrado. Pon sus sentimientos en palabras, valídalos y respétalos, pero no dejes que te invada la culpa. “Estás enojado porque mamá ya no te da el pecho. Cariño, es normal que te sientas así. Pronto pasará”. Miriam Tirado sostiene que para los niños, lo peor no es atravesar situaciones difíciles, que todos las tenemos en la vida, sino atravesarlas sintiéndose solos e incomprendidos.
  • Demuéstrale de todas las maneras posibles tu amor incondicional: dile que lo quieres, abrázalo mucho, bésalo, hazle saber que sigue contando contigo siempre. El destete no significa el final del apego entre tu hijo y tú, sino simplemente que se ha terminado una etapa. Algo necesario, por cierto, para el crecimiento del niño.

¡Muchos ánimos y paciencia para esta etapa! Y no lo olvides: lo más importante que tienes para darle a tu hijo no es tu leche, es tu amor.


Por Mariana del Rosal, agosto de 2019, da click en el link para leer más sobre su experiencia con el destete!


 

Fuentes consultadas:

https://www.mustela.es/content/Consejos-para-un-destete-respetuoso

https://www.who.int/topics/breastfeeding/es/

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/el-destete/

https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/weaning/art-20048440

https://www.bebesymas.com/lactancia/los-seis-consejos-para-destetar-a-tu-bebe-que-nunca-deberias-seguir#targetText=Dile%20que%20%22no%2C%20cari%C3%B1o%2C,beb%C3%A9%20es%20%22no%20negar%22. 

https://www.maternidadcontinuum.com/2019/05/destete-nocturno/?fbclid=IwAR3yxShXtKqH9aRYcVVxRNpzH5mXEOtsEqAjsUCBYYSy65JhQ08cJx5-rzI

https://www.miriamtirado.com/ especialmente su curso: https://www.miriamtirado.com/services/lactancia-y-destete/

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