Moisés, cunas y corrales para bebés: ¿Cómo elegir?

6/23/19

En esta oportunidad, vamos a profundizar un poco aspectos de la seguridad al dormir, y cómo acondicionar la el lugar de dormir solito de tu bebé, ya sea un moisés, corral ó cuna para bebés (cualquiera sea el estilo que has elegido) para que  tenga una noche tranquila y segura. Según los espacios y hábitos de tu familia,¡hay una cuna que es perfecta para tu bebé!, te contaremos como elegirla y disponerla.

 

Adiós a las cunas recargadas

¿Alguna vez has visto fotos de tu propia cuna en tu infancia? Si no, puedes observar fotos de cunas de los años ochenta, o los corrales para bebés. ¡Son decididamente algo barroco! Seguramente te sorprendas de la cantidad de objetos que entraban en ella: desde los muñecos de peluche hasta los mil y un cojines, la mantita tejida por la abuela, la otra mantita bordada por la vecina, letines, tules, mosquiteros, móviles colgantes por encima de la cabecita del niño, encajes, los consabidos protectores de cuna para evitar que el pequeño golpeara su cabeza contra los barrotes…

Bueno, por si acaso estás algo desactualizada, te vamos avisando que todo esto se acabó: hoy en día la seguridad del bebé es lo primordial, y se sabe que cualquier objeto colocado en su cuna representa un riesgo de muerta potencial. Así que a la hora de armar la lista de regalos para el “baby shower”, corre la voz de que no te atiborren la cuna de objetos, pues solamente quedarán juntando polvo en el armario. ¡Y hay tantas otras cosas que te pueden servir!

Pero, ¿por qué se ha abandonado el paradigma de la cuna recargada? ¿Cuál es el problema de querer decorar un poco el lugar donde dormirá el niño? Uno no menor: su salud.

 

Los primeros seis meses: prevenir el SIDS ante todo

 

El SIDS (siglas en inglés para Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante) es la muerte inesperada y repentina de un bebé menor de un año que ocurre sin causas aparentes mientras el bebé duerme. En Colombia, el SIDS se lleva la vida de un infante por día, de acuerdo con cifras arrojadas por la Sociedad Colombiana de Pediatría, y la mayor incidencia se da entre los dos y los cuatro meses del bebé. Los riesgos disminuyen significativamente después de que el bebé cumple seis meses.

No se sabe exactamente qué causa el SIDS, pero sí se conocen factores de riesgo, algunos de los cuales no se pueden prevenir: por ejemplo, el SIDS es más frecuente en niños que en niñas, así como en bebés prematuros. También incide el hecho de que la madre sea fumadora, o que haya fumado en el embarazo.

Por fortuna, en los últimos años se han descubierto otros factores que sí pueden modificarse, para así reducir las posibilidades de que un bebé sufra este terrible mal. Y en ellos está la clave de cómo debes preparar el sitio donde duerma tu hijo:

  • Para empezar, el bebé debe acostarse siempre boca arriba. Desde que en 1992 la Academia Americana de Pediatría(AAP) dio a conocer esta recomendación, se ha logrado reducir a la mitad los casos de muerte súbita en lactantes.
  • La superficie donde acuestes al bebé ha de ser firme. Una cuna o un moisés sí. Pero jamás dejes dormir al niño sobre un sillón, una hamaca o una cama de agua. También es peligroso que pase mucho tiempo dormido en la silla del carro: por supuesto que debes llevarlo siempre rigurosamentesujeto en ella al trasladarte, y que no puedes evitar que se quede dormido con el carro en movimiento, pero no debe ser su lugar habitual de siestas.
  • Al dormir, el bebé no debe tener a su alrededor nada, ningún objeto que interfiera potencialmente con su respiración: tanto las cobijas como los cojines o los peluches pueden desacomodarse con los movimientos del bebé y obstruir sus vías respiratorias, y si de protectores de cuna se trata, el bebé puede rodar hacia ellos y su cara quedar contra el acolchado, el cual puede asfixiarle.
  • Si la cuna tiene barrotes, al no hacer uso de los protectores de cuna convencionales, un bracito ó pie del bebé pueda quedar atorado en ellos, y puede lastimarse: se recomienda utilizar únicamente protectores respirables.
  • El bebé debe dormir en el mismo cuarto que sus padres como mínimo hasta los seis meses. No hay nada que disminuya tanto el riesgo de SIDS como tener a la madre durmiendo cerca del bebé, pues podrá notar cualquier anomalía en poco tiempo.
  • Por supuesto, nadie debe fumar en una casa donde hay un bebé. En lo posible, ¡que los padres no fumen siquiera fuera de casa!
  • El cuarto debe estar en una temperatura fresca y el bebé no debe abrigarse en exceso. Las altas temperaturas representan mayor riesgo de SIDS.
  • Un sleeping para bebées un excelente accesorio porque lo mantiene cómodo y abrigado, a la vez que permite que su respiración fluya libremente.
  • Cuando se hace tabaquito, siempre se debe posicionar al bebé sobre su espalda, mirando hacia arriba y esta práctica debe suspenderse a los 2 meses de edad. Un estudio realizado en EEUU en 2016 analizaba el uso del famoso “tabaquito” ó “Swaddle” como envoltura realizada con cobijas regulares como factor de riesgo, se concluyó que ésta práctica tiene relación con mayor riesgo de SIDS, especialmente si los bebés “entabacados” se acuestan de medio lado ó boca-abajo, ó son mayores de 2 meses, pues el tabaco puede soltarse con los movimientos del bebé y terminar causando su muerte por asfixia ó estrangulamiento. Según la reconocida pediatra y autora de libros Dra. Ari Brown de Austin, Texas, la restricción de uso de tabaquito por encima de los 2 meses no solo se refiere al riesgo aumentado de SIDS sino al desarrollo de plagiocefalia (cabeza plana).
  • Existen estudiosque demuestran que el uso del chupo disminuye el riesgo de SIDS. Así que si tu bebé lo acepta, ofrécelo a la hora de dormir. Pero jamás lo sujetes con tiritas, cadenitas ni ningún otro elemento, pues implican riesgo de estrangulamiento.
  • Si te alejas del cuarto donde el bebé está durmiendo, asegúrate de escucharlo ó verlo permanentemente con ayuda de un monitor para bebés.

 

Un tema no menor: los materiales a elegir

 

Siguiendo con la cuestión de la seguridad, a la hora de adquirir no solamente cunas para bebé, sino también corrales para bebé o cualquier otra pieza del mobiliario, es fundamentar escoger cuidadosamente los materiales de las que están hechas. Vuelve a observar nuevamente fotografías de viejas cunas para bebé: algunas de ellas están hechas con maderas aglomeradas o prensadas, que es un material que la industria utiliza para ahorrar costos pero que pueden tener índices altos de toxicidad. ¿Lo habías pensado? En primer lugar, este tipo de maderas suele soltar polvillo, que puede ocasionar problemas respiratorios en el bebé. Sin embargo, existe aún un riesgo mayor.

De hecho, los trabajadores que manipulan en talleres o carpinterías materiales como madera aglomerada, plywood (madera prensada) y todas esas maderas de ingeniería artificiales, están expuestos a un químico muy peligroso, la resina urea-folmadehído, que a largo plazo puede causar diversas enfermedades respiratorias, e incluso cáncer de pulmón. Se trata de una resina o adhesivo que tiene la propiedad de ser muy maleable con el calor, aunque después adquiere consistencia y se endurece debido a su estructura interna. Es muy delicado aspirar este material cuando se lo está manipulando.

Por supuesto que el mobiliario terminado, el que uno adquiere y lleva a casa, ya no es tan peligroso como cuando se están manipulando los materiales en las fábricas. No es tan terrible que tengas una biblioteca de madera aglomerada en un rincón del comedor. Pero es importante tener en cuenta que las cunas para bebé hechas con maderas aglomeradas, laminadas y pintadas, así como también los colchones con espuma, terminan siendo emisores de gases tóxicos cuando se encuentran en una habitación cerrada. Esto conlleva a que la calidad del aire dentro de la habitación del bebé no sea la adecuada, lo cual no es un detalle menor ¡en especial si consideramos que el bebé pasa entre 12 y 13 horas dentro de su cuna! Si bien la concentración de los tóxicos no es suficiente como para causar una enfermedad como el cáncer, sí incide en alergias respiratorias y cutáneas, así como en el desarrollo de asma en niños.

De acuerdo con cifras aportadas por la Asociación Colombiana de Neumología Pediátrica, un 23% de los niños menores de 4 años en Colombia padece de asma, enfermedad respiratoria cuya incidencia a nivel mundial está en aumento. Esta enfermedad, si bien tratable, ocasiona un deterioro en la calidad de vida del niño y su familia, y si persiste más avanzada la infancia, puede ocasionar mayor ausentismo escolar. Las causas por las que un bebé desarrolla asma con frecuencia se reparten entre hereditarias y ambientales. Entre las recomendaciones para evitarla, están la lactancia materna exclusiva, el control del polvo en el ambiente y de otros alérgenos (no está comprobado que evitar la ingesta de alimentos potencialmente alergénicos incida en la aparición del asma respiratoria).

Entonces, una manera de prevenir esta enfermedad –que, recordemos, también tienen un componente genético que no podemos evitar- es disminuir todo lo posible los factores ambientales. Además de ventilar con frecuencia la habitación donde duerme el bebé, impedir que cualquier persona fume dentro de la casa, y mantener constante la temperatura y la humedad del ambiente, podemos mejorar su calidad respiratoria escogiendo únicamente mobiliarios –cunas para bebé, corrales para bebé, cambiadores, cajoneras, etc.- que cuenten con la debida certificación de seguridad que garantice que ninguno de los productos empleados en su fabricación puede ser perjudicial para la salud. También se deben evitar las alfombras, peluches y cojines que acumulan polvo.

En los Estados Unidos, el CPSC (Consumer Product Safety Commission) regula la fabricación de cunas para bebé y corrales para bebé, los pegantes, las espumas, las resinas y los disolventes que se utilizan en la fabricación de productos infantiles. En Locos Bajitos solamente encontrarás cunas para bebé que cuenten con la certificación GreenGuard Gold: consiste en una garantía independiente de estándares estrictos para asegurar que los productos avalados con esta marca no implican una contaminación del aire interior del ambiente. Regulan hasta 10.000 diferentes productos químicos, y ofrecen a los consumidores la seguridad de que aquellos productos que están comprando no atentan contra su salud ni la de su familia.

Por ejemplo, una cuna para bebés como las DaVinci, tiene la ventaja de que está hecha únicamente de madera de pino proveniente de bosques renovables de Nueva Zelanda (reputada como una de las maderas más sostenibles y renovables), así que si en la época de dentición tu bebé desea morder los bordes de su cunita, podrás estar tranquila pues no estará ingiriendo sustancias tóxicas. En cuanto al proceso de pintura es de múltiples etapas empleando pinturas libres de plomo y ftalatos. Recuerda que estos materiales tampoco deben estar presentes en ninguno de los elementos con los que prepares o sirvas alimentos a tu bebé. De ello hemos hablado en otra ocasión.

 

Cuando van creciendo, un nuevo peligro: las caídas

 

Cuando tu bebé ya cumple el año, las cunas para bebé deben adaptarse a sus nuevas necesidades. Los riesgos de que el niño se asfixie con las cobijitas disminuyen muchísimo pues van adquiriendo movimientos de extremidades y reflejos que harán que llore ó se mueva si siente algo incómodo como no poder respirar bien (de hecho, la incidencia de SIDS, recordamos, baja drásticamente después de los seis meses, aunque no desaparece). Debes seguir acostando a tu hijo boca arriba a la hora de dormir pero claro, ya a esta edad es posible que él solito adopte otra posición mientras está durmiendo. No te asustes: no hace falta que lo voltees constantemente porque significa que ya ha adquirido suficiente control. El sleeping para bebé se puede cambiar por un modelo que les permita mayor libertad de movimientos.

 

Desde los seis meses en adelante, si la familia se siente cómoda con el cambio, ya puedes pasar a tu bebé a su propia habitación. Por supuesto que esta es una decisión personal, cada familia optará por lo que le resulte más conveniente, y no deberías dejar que abuelos o tíos te critiquen si optas por proseguir con un colecho seguro.

 

De cualquier modo, la cuna para bebés debe seguir manteniéndose despejada, porque ahora el mayor riesgo es que tu hijo descubra que puede apilar juguetes y cojines y que intente trepar desde dentro de la misma. Por eso, en cuanto tu hijo pueda sentarse, si duerme en moisés debe dejar de hacerlo, y si duerme en cuna ó corral debes bajar su colchón al nivel inferior de ésta. La baranda de la cuna en esta etapa debe ser fija, no de las que se suben y bajan. Y si el bebé ya se pone de pie, debe haber un mínimo de 50 centímetros de altura entre la baranda y el colchón.

Por más que las barandas sean altas y seguras, insistimos en que no debes dejar ningún elemento que lo ayude a treparlas, ya que por supuesto que una caída desde esa altura es un riesgo muy importante también.

Si quieres que su peluche favorito los acompañe para conciliar el sueño, mejor colocarlo fuera de la cuna para bebés. Y de nuevo, vigílalo siempre con un monitor para bebés para intervenir si lo ves haciendo algo sospechoso…

 

Palabras aparte también merece la seguridad respecto a los corrales para bebé, espacio que los pequeños en general utilizan cuando están despiertos, pero que más de una vez pueden servirles para echarse un sueñecito (¿cuántas veces los dejamos hacer su siesta allí cuando descubrimos que han caído rendidos después de un largo rato de juego?). Es fundamental que los materiales de fabricación cumplan con los mismos estándares de seguridad de la cuna para bebés. No se te ocurriría dejar a tu pequeño en un corral cuya pintura pueda roer con sus nuevos dientecitos, ¿cierto?

También es importante que tengan malla hasta la parte de abajo: puede pasar que el niño se ruede hasta el borde y se quede dormido, en cuyo caso no debe cubrir sus vías respiratorias. Para minimizar los posibles accidentes por asfixia, al igual que en la cuna para bebés, en el corral para bebés tampoco deben dejarse colchones, colchonetas, cojines rellenos o almohadas que puedan atrapar al niño, o que este pueda apilar para intentar escabullirse.

 

Una vez que tu niño alcance a escalar con facilidad la altura de los barrotes de su corral, lo que seguramente ocurrirá alrededor de los dos años, no habrá corral para bebés lo suficientemente seguro como para retenerlo dentro. Lo mismo ocurre con las cunas, cuyo uso no se prolonga más allá de los tres años. Y entonces sí, será el momento de pasarlo a una cama de niño mayor. Pero esa ya es otra historia…

¡Muy dulces y seguros sueños para tu bebé!

 

Por Mariana del Rosal, en colaboración con LocosBajitos.

 

 

Bibliografía

 

https://www.aap.org/en-us/about-the-aap/aap-press-room/Pages/AAP-Expands-Guidelines-for-Infant-Sleep-Safety-and-SIDS-Risk-Reduction.aspx

https://pediatrics.aappublications.org/content/128/5/1030

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/libro_blanco_muerte_subita_3ed_1382444049.pdf

https://www.cpsc.gov/

https://spot.ul.com/greenguard/

http://portal.neumopediatriacolombia.com/wp-content/uploads/2017/03/c-Asma-CAH-final-conbiblio-Dic-2012-tabla-contenido.pdf

 

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