¿Estás realmente preparada para viajar con tus niños?

¿Estás realmente preparada para viajar con tus niños?

6/ 2/19

Como ocurre con tantos aspectos de la maternidad, viajar con niños es una experiencia intransmisible: hasta que no la vives, no sabes lo que te espera. Porque además, cada familia, cada niño y cada viaje puntual que puedan realizar es diferente. Te habrás dado cuenta en tus épocas de viajar en pareja, con amigos o sola: subes al avión, al tren o al autobús, y así como hay bebés que se duermen plácidamente durante todo el trayecto, hay otros que parecen sacados de una pesadilla por cómo lloran, gritan, demandan, ensucian y enloquecen, no solo a sus padres, sino al pobre desdichado que les haya tocado como compañero de asiento.

Si estás esperando que en este artículo te demos las recomendaciones clave para que el viaje con tus hijos pequeños sea sencillo y predecible… ¡sigue buscando! Porque lo cierto es que podrás tomar los mil recaudos, pero nunca estarás completamente segura de que todo vaya a salir bien. Siempre hay algún detalle que escapa a nuestro control y que nos obliga a recalcular, tomar nota mental y prepararnos mejor para el próximo viaje… solo para que otra vez la vida nos vuelva a sorprender. Por eso, los dos consejos principales cuando se viaja con niños son: esperar siempre lo inesperado y tomarse las cosas con muchísimo humor.

Ya no recuerdas cómo era “viajar ligero”

Que el cochecito plegable, que la cama viajera, que la silla de comer, que las dieciocho o diecinueve mudas de ropa para una escapadita de fin de semana, que los juguetes por si se aburre o por si no puede dormir, que los teteros, chupetes y pañales de más… ¿Cómo puede ser que un bebito que no pesa más de cinco kilos exija que pagues sobrepeso de equipaje? Y la verdad es que es así, debes resignarte a llevar como mínimo dos o tres bultos adicionales porque las cosas del niño ocupan mucho espacio. ¡Piensa en el lugar que ocupa todo esto en tu casa!

De algunos elementos puedes llegar a prescindir. Por ejemplo, un niño pequeño tal vez no necesite cuna si puede dormir en un colchón apoyado en el suelo (para evitar caídas). Si viajas con un bebé muy pequeño, el porteo puede ser la solución para no trasladar el cochecito (que aún eligiendo un modelo ultraliviano ocupa mucho lugar). Tampoco deberías llevar pañales para todo el viaje si piensas permanecer muchos días en el destino. En cuanto a los juguetes, escoge uno o dos favoritos y ya. ¡Seguro que de cualquier forma terminarás comprándoles algunos nuevos!

Lo más importante es elegir bien el equipaje de mano: además de toda la documentación pertinente, no olvides llenar la pañalera con refrigerios, chupetes (ayudan a evitar el dolor de oídos durante el despegue y el aterrizaje en avión), toallitas húmedas, bolsas plásticas, una muda de ropa extra para el niño… y también una para ti, en caso de que haya “accidentes”. No querrás pasarte el viaje cubierta de vómito, ¡o de algo peor!

¿Qué le pasa al reloj?

Las horas se vuelven locas cuando se viaja con niños. Para empezar, organízate para llegar al aeropuerto varias horas antes de la partida, ya que entre imprevistos, corridas y olvidos, si sales con el tiempo justo podrías terminar perdiendo el vuelo. ¿Cuántas madres se desesperan porque justo en el momento en que las llaman para abordar el avión escuchan esa vocecita diciendo “mami, tengo que hacer pipí”? Por otro lado, a veces los tiempos pueden estirarse indefinidamente, las horas, los minutos y los segundos de espera se alargan cuando los pequeños se impacientan y preguntan a cada rato “¿falta mucho para llegar?”

El viaje puede ser más ameno si sorprendes a los niños con pequeños “tesoros” que lleves ocultos estratégicamente en tu bolso de mano: un llavero con luces (no con sonidos, a no ser que quieras ganarte la antipatía del resto de los pasajeros), un librito y crayones para colorear, un cuaderno y stickers para decorarlo, masa para modelar… En casos extremos (por ejemplo, una demora inesperada de varias horas) por supuesto que vale recurrir al celular y a sus múltiples aplicaciones, por muy convencidas que estemos de que es mejor criar a los niños sin tanta pantalla…

La palabra “vacaciones” cambia de significado

Pues han sobrevivido al trayecto, y ya tú y tu familia están en destino. Me imagino que estarás esperando descansar, tirarte junto a la piscina con un trago y un buen libro para -¡por fin!- relajarte después de un duro año de trabajo… entonces lo recuerdas: viajaste con tus hijos, y ser madre o ser padre ¡es un trabajo que nunca termina!

Así es como las vacaciones se convierten en algo distinto: ahora tienes que pensar en planes divertidos para los niños, no puedes descuidarlos ni un minuto (¡mucho menos junto a la piscina!) y por más que quisieras olvidarte de los horarios y las rutinas, lo cierto es que ellos las siguen necesitando. Todos los planes, desde el lugar donde ir a comer hasta las excursiones, seguramente sean diferentes ahora que tienes hijos. Pero ello no significa que todo deba girar a su alrededor, o que la familia no pueda pasársela en grande.

Con otros ojos

Viajar con niños tiene sus ventajas. Lo más importante de todo es relajarse con las expectativas y asumir que tu realidad ha cambiado. No puedes esperar tener un itinerario bajo control como cuando viajabas sola. Pero a su vez, puedes disfrutar como nunca de pequeñas cosas si te propones ver el mundo desde los ojitos asombrados del niño: un aeropuerto puede ser un lugar muy divertido donde caminar por la cinta transportadora o ver aterrizar y despegar a los aviones; volar puede ser una experiencia inolvidable si pasamos las horas contemplando la forma de las nubes; cualquier país, cuidad, pueblo que visitemos esconde toda clase de sorpresas y maravillas para un niño y su capacidad de asombro.

Un viaje puede ser la mejor oportunidad para fortalecer los lazos de afecto en la familia, para divertirse juntos, aprender nuevas cosas, y crear recuerdos imborrables en tus pequeños. Así que termina de empacar la decimoctava maleta ¡y proponte pasártela en grande!

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