Gateo en 4 apoyos: ¿imprescindible?

9/24/19

Antes de comenzar a caminar, la mayoría de los bebés pasa por una etapa previa muy esperada por sus padres y abuelos, conocida como el gateo. Aquí te contaremos todo lo que hay que saber al respecto. ¡Te lo adelantamos! Si bien gatear es muy beneficioso para el niño, es importante recordar que no es en absoluto indispensable, y que hay bebés completamente sanos que aprenden a caminar sin haber pasado por el desplazamiento en cuatro apoyos.

 

¿A qué edad debería gatear?

En principio, debemos tener en cuenta que cada bebé tiene sus propios tiempos de desarrollo. Por ese motivo, si bien el gateo suele iniciarse entre los siete y los diez meses, hay bebé que pueden comenzar antes y otros que no gatean hasta el año. Lo que sí debe ocurrir para que un bebé se desplace por sus propios medios es que logre mantenerse sentado sin apoyo, con la cabecita y los hombros erguidos (condición también necesaria para iniciar la alimentación complementaria), proceso que suele suceder en torno a los seis meses. 

Si tu bebé tardó más en sentarse, posiblemente gatee más tarde. También puede influir el hecho de que haya sido prematuro. En ese caso, ten en cuenta la edad corregida, no la cronológica, ya que el desarrollo de la motricidad gruesa depende más de su maduración que de su experiencia.

 

¿Qué tipos de gateo existen?

No todos los bebés gatean igual. Algunos lo hacen apoyados solamente sobre sus antebrazos, y arrastrando el resto del cuerpo. Otros, se desplazan sentaditos, impulsándose con los brazos mientras siguen apoyados sobre sus nalgas. Algunos bebés consiguen apoyar una sola rodilla, y otros ruedan sobre su pancita para alcanzar algo que les interesa. De acuerdo con los doctores Bernardo Oldak-Kovalsky y David Oldak-Skvirsky, “las variantes del gateo sirven como funciones generales que aumentan la fuerza y coordinación en las partes del cuerpo que el infante usa. El gateo también ayuda al infante con su balance y control para explorar sus alrededores”.

Lo que en pocas palabras significa que todas estas son situaciones normales, y no deberías hacer nada por “corregir” a tu hijo, sino estimularlo para que tenga muchas oportunidades de moverse libremente. Con el tiempo logrará estabilizar su equilibrio y más adelante, ponerse de pie y caminar. Lo importante en cualquier caso es que el pequeño consiga desplazarse por sus propios medios, y alcanzar mayor autonomía e independencia.

 

Por qué gatear es bueno para tu hijo

El gateo (en todos sus tipos) presenta numerosos beneficios para tu hijo. De acuerdo con el Instituto Valenciano del Pie, algunas de esas ventajas son mejorar el sistema de equilibrio del niño, su visión y la coordinación ojo-mano; tonificar sus músculos; favorecer las nuevas conexiones neuronales y desarrollar su confianza, su autoestima y su independencia.

De todas maneras, insistimos en que es perfectamente normal que algunos bebés no gateen y pasen directo a pararse en dos pies y caminar. Citando a la neuropediatra española Ana Camacho, “el gateo (…) no es imprescindible para la consecución de la marcha. Por lo tanto, su ausencia, si el resto de los neurodesarrollos y la exploración son normales, no debe suponer un signo de alarma. No gatear no implica que el niño no llegue a caminar”.

 

Qué cosas no debes hacer

En primer lugar, no deberías forzar a que tu bebé adopte posturas a las que no haya llegado naturalmente. Las prácticas invasivas -como el amarre de sábanas a la barriga para sostenerlos con la barriga en alto mientras el adulto está de pie- están totalmente desaconsejadas. Tampoco deberías etiquetar a tu hijo como “haragán” o regañarlo si no gatea, o si se desplaza de otra manera que no sea apoyando manos y rodillas.

Por otro lado, la gran mayoría de los niños sí atraviesan una fase de gateo cuando se les brindan las condiciones adecuadas que favorezcan el movimiento libre, el desarrollo de la curiosidad, la exploración y el juego. Y con todo esto sí puedes ayudarlo.

 

Preparar el ambiente para tu futuro gateador

Puedes impulsar a tu hijo a alcanzar la etapa de gateo mucho antes de que efectivamente consiga este movimiento. ¿De qué manera? Pues favoreciendo desde el nacimiento muchos ratos de movimiento libre. Hasta los tres meses, los bebés deberían pasar el tiempo que no están en brazos acostaditos boca arriba sobre una superficie firme, como una cuna segura o un moisés. Puedes estimular su desarrollo motor colocándole un cascabel en su propio piecito, para que intente estirarse y alcanzarlo.

Después de esta edad ya no vale dejarlos todo el tiempo en el moisés, sino que deberías proporcionarles más espacio para que intenten voltearse por sus propios medios. Las colchonetas, los gimnasios, los tapetes de juego, todos ellos resultan ideales. El permanecer tumbado de espaldas y, una vez que ha conseguido voltearse, algunos ratos sobre la pancita (lo que en inglés se conoce como “tummy-time”) ayuda a fortalecer los músculos de su cuello, sus hombros, sus abdominales y extremidades, todo lo cual necesitará más adelante para gatear. Un rollo pregateo puede ser muy divertido para esta etapa previa.

Una vez que tu bebé ya gatee, es importante que disponga de un espacio amplio y muy seguro (sin cables ni enchufes, con las esquinas de los muebles debidamente acolchadas, sin elementos peligrosos o pesados que puedan caer encima del bebé, etc.) donde practicar su nueva habilidad. Es la edad ideal para ofrecerles túneles pop-up. Y la clave: ¡que mamá y papá jueguen mucho con ellos!

 

Cómo estimular a tu bebé para que gatee

Cuanto tu bebé ya disponga de espacio para moverse a sus anchas, prueba ofrecerle juguetes interesantes que estén algo fuera de su alcance, para que se esfuerce en llegar hasta ellos. Para que no se frustre, elogia todos sus intentos con una amplia sonrisa, y permítele que, tras algo de esfuerzo de su parte, pueda tomar el juguete y divertirse con él. También son muy entretenidos los juguetes que el niño puede empujar –como un balón- y aquellos de arrastre (que serán sus favoritos cuando aprenda a caminar).

De la misma manera, puedes estimular el gateo jugando a atrapar a tu pequeño, escondiéndote (y que te tenga que buscar), o jugando a ocultar debajo de una tela o detrás de un almohadón un objeto que le interese: no hace falta que se trate de juguetes, puedes utilizar un peine, un pañuelo de colores vistosos, una cuchara de madera, o cualquier otro elemento seguro que le llame la atención.

 

¿Cuándo debería preocuparme?

Si bien nunca está de más recordar que no hay una edad exacta en la que tu hijo “deba” gatear, sí deberías prestar atención a su desarrollo global. Al respecto hay determinadas pautas de alarma que, de observarlas, deberían ser un motivo de consulta. Por ejemplo, si después de los seis meses todavía no puede mantenerse sentado, o si no controla bien el movimiento de sus miembros. O más adelante, si además de no gatear, tu hijo de un año no muestra ningún interés en desplazarse por sus propios medios. Si algo de todo esto te preocupa, no está de más que le preguntes al pediatra, quien conoce bien a tu hijo y sabrá aconsejarte al respecto.

 

¡Esperamos que disfrutes mucho de esta etapa nueva de movimiento e independencia de tu bebé!

 

 

Por Mariana del Rosal, septiembre de 2019

 

Fuentes utilizadas:

https://www.serpadres.es/bebe/4-8-meses/articulo/que-necesita-el-bebe-para-empezar-a-gatear

https://www.serpadres.es/bebe/4-8-meses/articulo/juegos-aprender-gatear-bebe

https://mibebeyyo.elmundo.es/bebes/crecimiento/crecimiento/cuando-y-como-empieza-a-gatear-5556

https://espanol.babycenter.com/a900442/gatear

https://www.guiainfantil.com/articulos/bebes/desarrollo/el-inicio-gateo-del-bebe-paso-a-paso/

https://elpais.com/elpais/2016/10/17/mamas_papas/1476700516_531505.html

https://www.aepap.org/sites/default/files/2em.1_desarrollo_psicomotor_y_signos_de_alarma.pdf

https://institutovalencianodelpie.es/beneficios-del-gateo/

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